Una propuesta de siete fases destinada a estudiantes de cuarto año que busca romper la distancia tradicional con el texto literario mediante una "instalación inmersiva".
El objetivo primordial es que chicas y chicos transiten —sensorial y físicamente— las sensaciones de extrañeza, incomodidad y animalidad inherentes a la obra de Samanta Schweblin.
El proceso incluye la construcción de siluetas de pájaros para un "sacrificio" simbólico y su colocación deliberadamente incómoda en el espacio escolar, convirtiendo el arte en un obstáculo físico.
Además, se utilizan actividades en el recreo, como la identificación de cantos de aves autóctonas y juegos de palabras clave, para construir un campo semántico.
Una fase clave implica el desarmado del cuento en fragmentos dentro de cajas de zapatos con plumas, obligando a los estudiantes a usar el tacto para la lectura y posterior reconstrucción del sentido global.
La secuencia culmina con la lectura completa y una evaluación centrada en cómo la incomodidad física modificó la percepción de la obra.